Consideraciones acerca de las cartas con marca de "Franqueo Pagado"

Artículo ©J. González-Herrera
Uno de los mayores protagonistas del actual tráfico postal, o sea, de lo que realmente circula entre las oficinas postales sin relación con los aficionados filatélicos, son las cartas que presentan la marca (signo de franqueo) de “franqueo pagado”. Dicho correo, muy voluminoso, es masivamente generado por instituciones públicas y por grandes empresas, sobre todo entidades bancarias y otras empresas privadas mercantiles. Este sistema de franqueo, aunque les parezca a muchos aficionados menos estético que otros, es una importante realidad a la que no puede dar la espalda la afición filatélica. Ciertamente, razones como su gran volumen o su modesto y poco atractivo aspecto, hacen que las cartas con estas marcas sean las más veces despreciadas por los filatelistas. Y, por supuesto, su pretendida “modernidad” tampoco colabora mucho a su buena consideración. Con todo, son piezas postales susceptibles de ser incluidas en una colección filatélica con plena legitimidad. En este artículo intentaremos dar argumentos en su apoyo.
   
Dos ejemplos con muchas posibilidades temáticas
En relación a la modernidad o actualidad de las marcas de “franqueo pagado”, habría mucho que discutir. Ha llovido ya bastante desde que un Real Decreto de 22 de agosto de 1.986 admitiese y regulase su uso en el tráfico postal. Desde entonces, son innumerables los formatos y  los tipos de estampación que ha adoptado este signo de franqueo, como numerosísimas son las entidades públicas y privadas que lo han utilizado. En el caso de las entidades públicas, la marca de “franqueo pagado“ llegó a desterrar el uso de las tradicionales marcas de franquicia oficial, otro signo postal poco agraciado en lo estético, pero muy apreciado por los coleccionistas, por su gran tradición de uso y por la variedad de entidades que lo emplearon. En el caso de las entidades mercantiles, el “franqueo pagado “ sustituyó irremisiblemente como sistema de envío masivo de correspondencia a los franqueos mecánicos, apreciados y despreciados por según que filatelistas. Estas marcas mecánicas (sic transit gloria mundi) habían arrumbado antes al olvido en muchas empresas  a los sellos de correos tradicionales. Volviendo a las marcas de “franqueo pagado”, a pesar de llevar entre nosotros más de 30 años, no han sido estudiadas ni catalogadas todavía, tarea cada vez más ardua y dificultosa, por su grandísima cantidad y variedad, que va creciendo exponencialmente.
Se dice que su gran volumen de circulación es causa de su ínfimo valor e interés filatélico. Podríamos rebatir este argumento despectivo aludiendo al hecho de que, si bien su razón de existir es, precisamente, la comodidad de su empleo en un correo masivo e impersonal, estas marcas tienen muchas variedades en todo el tiempo en que se han empleado, y muchas de ellas son hoy difíciles de hallar. Pensemos además que, dado el destino de destrucción que suele darse a la gran mayoría de cartas circuladas bajo este tipo de franqueo, incluso por los filatelistas, son relativamente escasas las que sobreviven a un periodo de diez años de antigüedad. Veamos algún ejemplo de cartas difíciles de hallar, por poco atractivas que nos parezcan.
Carta de impresos religiosos de 1.982, con el formato ya desaparecido con la expresión
“franqueo concertado”, antecedente del franqueo pagado

Carta del  Banco Central Hispano de 1.994, con la expresión
“franqueo pagado” en otro formato hoy no existente
Es innegable que existen miles de ejemplos distintos de cartas con estos signos de franqueo, y que tenerlas todas es tarea casi imposible, pero el valor ínfimo que se les atribuye no viene de su pretendida abundancia, sino de la falta de interés por su estudio, y sobre todo, de la falta de su demanda comercial. Si en un futuro se generase una corriente de estudio y coleccionismo de las mismas, cosa nada descartable, será otro el criterio de su valoración económica, y por consecuencia, de su valoración en una colección competitiva. Imaginemos, por ejemplo, dentro de 30 años, una colección centrada en cartas de “franqueo pagado” de ciertas instituciones públicas, o especializada en las remitidas por cierto tipo de entidad mercantil, o por una en concreto. No se puede negar su atractivo como Historia Postal y el mérito de su estudio filatélico.
Abajo: Estudio de tres distintos signos de franqueo pagado, en cartas remitidas por el I.N.S.S. Distintos son también los membretes, los anagramas y la propia denominación del organismo público remitente.


Abajo: Dos cartas remitidas en similar fecha por la entidad bancaria BSCH, con distintos modelos de marca de franqueo pagado.
En relación a su aspecto poco estético, nuestra reflexión va a centrarse en una clave que muchos coleccionistas no tienen en cuenta a la hora de examinar las piezas de franqueo pagado: las cartas con este signo de franqueo no pueden valorarse estéticamente (ni en ningún otro sentido) tomando en cuenta sólo el parco y escueto “cuadrito” o cajetín con la impresión de la cornamusa y las palabras reglamentarias, sino que deben examinarse de modo global, como una auténtica pieza entero postal, que es lo que es. Eso supone que miles de sobres con idéntico signo de franqueo son distintos, porque Correos ha autorizado (y gestionado) la impresión de todo lo que se ve en el sobre: el susodicho “cuadrito”, el membrete del organismo público o entidad privada que va a girar la correspondencia, mensajes de interés o publicidad en su caso, y todo ello sin entrar en los textos o imágenes que se vean en el reverso del sobre, que pueden ser distintos en piezas cuyo anverso es idéntico. Si nos asomamos a la página web de Correos, en su información al público sobre el sistema de “franqueo pagado” como medio de circulación de la correspondencia, el operador postal nos ilustra con el formato y dimensiones que ofrece para su producto postal:
Exigencias oficiales del Correo
En este esquema vemos lo que Correos exige que figure en los sobres o tarjetas de franqueo pagado: un cajetín con unas concretas dimensiones y la consigna de los datos del destinatario, pero fuera de estos mínimos, el solicitante es muy libre en cuanto a los contenidos que han de imprimirse en el elemento postal a enviar, o incluso en cuanto a su formato. Tal es la variedad que permite Correos de contenidos y formatos, que no podemos quedarnos indiferentes ante las posibilidades de coleccionismo de estas piezas, sobre todo en relación al coleccionismo temático. Ejemplos todos hemos visto muchos, pero pongamos algunos para ilustrar nuestra reflexión. 
Carta oficial del Ayuntamiento de Navalvillar de Pela (Badajoz). El escudo
municipal podría dar encaje a esta pieza en una colección temática e historia o heráldica,
sin contar con el interés de la marca postal “lista de apartados”que presenta.

Arriba: Tarjeta comercial con franqueo pagado de la firma “Travel Club”, ideal para una colección temática sobre seguridad vial, automóviles, combustibles, etc. En ningún caso podemos decir que es antiestética. La reproducimos en anverso y reverso.
Arriba: Tarjeta comercial del operador de telefonía “Orange”, con formato de envase de crema bronceadora. Podría encajar como una acertada y originalísima pieza en una colección temática sobre vacaciones veraniegas, sobre productos cosméticos, sobre envases o sobre telecomunicaciones.
Podríamos seguir llenando páginas con las ilustraciones de los cientos de originalísimos formatos y presentaciones de cartas y tarjetas de franqueo pagado que hoy circulan en el tráfico postal, y que ni son estéticamente feas, ni son inadecuadas para diversas colecciones.
Estas piezas pueden figurar innegablemente en una colección temática, como correo circulado que son. Sus ilustraciones o formatos no obedecen al capricho decorativo de quien ha pagado religiosamente a Correos por la confección de los sobres o tarjetas y los remite, sino que son ilustraciones y formatos íntimamente vinculados al fin que justifica su envío masivo, que es la promoción de la entidad emisora, o sus productos, o sus servicios. Admitido este argumento obvio, sin embargo nos encontramos, como no podía ser menos, con la oposición de algunos aficionados y de “veedores” de la Filatelia a su admisión en colecciones temáticas. Estos son algunos de los “peros” que se esgrimen frente a las piezas postales de “franqueo pagado”, entresacados de foros especializados diversos:
  • Despiertan poco interés porque son muy nuevas, lo  cual les quita todo interés histórico – filatélico, y por ello, el coleccionista debe decantarse por piezas de más antigüedad. Ya nos referimos unos párrafos atrás a la relativa y discutible “modernidad” de este tipo de signos de franqueo. Nos parece asombroso que se tilde de actuales o recién llegadas a piezas postales que llevan en el tráfico postal más de 30 años en muchos casos, y que por su rareza tienen interés como Historia Postal. Por otra parte, si la novedad es signo de rechazo, deberíamos empezar rechazando todo sello, marca postal, tarjeta o sobre entero postal, etc., que se ha emitido en los últimos (10, 5, 3, es igual) años y hasta hoy, cosa que no hacemos.
  • Despiertan poco interés porque no llevan adherido un sello postal. Siguiendo este criterio de desprestigio, podemos decir que no es deseable en nuestra colección ninguna carta prefilatélica, ningún cupón respuesta internacional, ninguna tarjeta normalizada de prisioneros de guerra, etc., que no tienen adherido un sello postal. También habría que desdeñar con este tipo de objeciones a las cartas y tarjetas entero postales con timbre impreso, siempre que no lleven nada más adherido.
  • Despiertan poco interés porque no llevan casi nunca marcas de matasellos. Aquí debemos decir que, por su propia naturaleza, no tienen por qué llevarlas. Por otra parte, si llevar marcas de matasellos es un argumento de mayor valor de una pieza postal, cuesta comprender por qué en los mercados de coleccionismo y en las exposiciones tienen mayor valor las más veces las tarjetas y sobres entero postales sin circular que los obliterados. De los sellos ni hablaremos…
  • Dada la variedad y cantidad que hay de ellas, es complicado controlar su legítima autorización de impresión. Ciertamente, si hasta no hace mucho tiempo había de figurar en las cartas de “franqueo pagado” el número de la autorización dada por Correos al emisor, actualmente, como hemos visto en el esquema de la página web de Correos, no es precisa la inclusión en el cajetín de este dato. Por ello, el coleccionista que incluya una de estas piezas en su colección habrá de mostrar su labor investigadora, haciendo constar el número de la autorización correspondiente en un texto filatélico junto a la pieza expuesta, lo cual servirá para legitimar su inclusión. En el caso de sobres ilustrados con imágenes, mensajes y símbolos diversos, la autorización sirve para distinguir lo que es una pieza con unos contenidos impresos a iniciativa privada bajo la supervisión de la administración postal, de lo que es son sobres o tarjetas manipulados privadamente tras su autorización (lo que algunos llaman “souvenir” o “repiquage”). Los segundos no tendrían cabida en una colección temática.
Abajo: Un sobre muy curioso para filatelistas de mente inquieta: carta comercial con el cajetín de “franqueo pagado”  en oblicuo y desplazado de su lugar reglamentario, de modo que estéticamente simula ser un matasellos que anula a unos sugerentes “sellos de falsete”, impresos con aspecto clásico. Un guiño a la Filatelia que podría ser exhibido.
  • Está en proceso de discusión, a nivel competitivo, si estas piezas postales son o no admisibles en una colección temática, razón por la cual son material “límite” o “bordeline”, y su inclusión en una colección debe hacerse con mucha prudencia y justificando sus datos de autorización. Nos parece correcto y necesario, como antes dijimos, que se haga constar en la hoja de colección los datos que sirven para acreditar el respaldo de Correos a estas cartas de “franqueo pagado”, pero de ahí a considerar estas piezas como material “límite” va una larga distancia. Creemos que es dar la espalda a la realidad el restringir en una colección la presencia de piezas que están circulando en el tráfico postal a diario de modo masivo, y que, con la normativa F.I.P. en la mano, son “material postal filatélico apropiado”, se tilde como se tilde.
  • Son materiales legítimamente exhibibles en una colección filatélica, pero siempre que no se pueda aportar otras piezas más antiguas o de otro tipo distinto para cubrir el mismo hueco de la colección temática. Sin duda, la presencia de piezas antiguas, o de difícil hallazgo, son lo que hacen a una colección distinta, importante o señera, como queramos llamarlo. Pero ¿cómo podrá el coleccionista acreditar que no existen otras piezas distintas para cubrir el espacio ocupado por el sobre o tarjeta de “franqueo pagado”? Es más, si el coleccionista no tiene capacidad económica para adquirir las piezas más valiosas que encajarían en su colección, o tales piezas son difícilmente localizables, aún siendo baratas, ¿por qué habría de renunciar a las que tiene, si su encaje en la colección es afortunado y reglamentario, y ello supone además un toque de originalidad estética? Otra cuestión: si las piezas exhibidas de “franqueo pagado” se justifican como poco usuales y de difícil localización ¿por qué va su orgulloso dueño a renunciar al placer de exhibirlas a cambio de otras piezas de distinto tipo o antigüedad?. Aquí entramos en el campo siempre resbaladizo de la apreciación subjetiva de las colecciones filatélicas, predio que es mejor “no meneallo”.
¿Temática leones?
Como final de este artículo, consideramos que, cuando alguien está enjuiciando de un modo poco gustoso a las piezas de “franqueo pagado”, está pensando en las grandes exposiciones competitivas y en sus puntuaciones, pero no está pensando en la Filatelia “de calle”, en la de aquellos nuevos coleccionistas que empiezan (escasos), y especialmente en la Filatelia Juvenil. Este segmento es, precisamente, el que más deberíamos cuidar. Lo lógico es que una persona que entra por primera vez en el mundo de la Filatelia creativa (y no en un abono al Servicio Filatélico para montar sellos en hojas de marca), comience con lo que buenamente pueda reunir, con sus medios no siempre abundantes, ni en lo económico ni en cuanto a las fuentes de adquisición. Si difícil es hacer que entren personas en este universo maravilloso de la Filatelia (sobre todo los jóvenes, de lo cual algunos podemos dar fe), más difícil se lo ponemos si empezamos afeándole aquello que llega a su poder por los medios más sencillos y tradicionales: el correo circulado en nuestra vida diaria, y dentro de éste, los envíos con franqueo prepagado, que son una parte muy sustancial del mismo. Para los nuevos filatelistas, sobre todo jóvenes, las piezas de “franqueo pagado” pueden ser elementos postales muy asequibles y estéticamente atrayentes, por estética y porque les suena a su tiempo, lo cual no es baladí. Es evidente que no podemos formar una colección digna sin la adecuada variedad y selección del material, pero se ha de partir de una cierta base, como un día partimos todos nosotros, los que de pequeños “juntábamos” los sellos y matasellos que nos venían dados por el día a día. Y aquí estamos ahora, hablando de estos temas, aunque a veces olvidamos de dónde venimos.
Jesús González Herrera
es Presidente de la Federación Extremeña de Filatelia, FEFIEX.


Nota: Tanto el Franqueo Concertado como el Franqueo Pagado, funcionaron a la vez, siendo el Concertado más antiguo que el FP. El primero se crea para la correspondencia de periódicos y Revistas (inscripciones) con destino distinto a la ciudad de origen de los envíos, empezó a usarse en 1904 (01.05.1904 - R.O. 19.03.1904).

10 comentarios:

Rafael Acuña Castillo dijo...

Excelente artículo y reflexiones. Me alegro que se publiquen para conocimiento de todos los filatelistas.
Todo el material de franqueo pagado seria susceptible de formar una colección de Filatelia Moderna, desde el punto de vista o bajo las modalidades de Historia Postal o de Enteros Postales.
¿Alguien se anima a montar alguna colección con ese material?.
Si alguien necesita mas información, en la página web de FESOFI (www.fesofi.es) en la Comisión de Filatelia Moderna, pueden consultar mucha mas información, artículos, reglamento, etc. Un cordial saludo

Rafael Acuña Castillo
Presidente de la Comisión de Filatelia Moderna.
FESOFI

Paco Piniella dijo...

Independientemente de la Filatelia Moderna, a mi me parece muy interesante como piezas "usables" en colecciones temáticas.

jordi dijo...

Y se usan. A bote pronto me vienen a la cabeza 3 clasicos que estan en muchas colecciones de mi temática, algunas muy reputadas.

Anónimo dijo...

Hola
Muy buen artículo, y muy interesante. De todas maneras, conozco al menos dos colecciones competitivas que incorporan algunas piezas de este tipo de materiales, una española con Vermeil nacional, y otra extranjera con Oro FIP. Parece ser que en estos casos, los jurados si valoraron positivamente estas piezas.
Saludos

Estanislao

from-philately-to-froglately dijo...

Hola Amigos de la Lupa, espero se encuentren muy bien, voy a hacer un comentario contrario a todo lo que se publicó esperando solo contribuir a la unificación de los criterios:

¿El materia puede ser incluido en una temática? SI, mientras hagamos referencia a "el cajetín", desafortunadamente no se debe incluir la ilustración de estas tarjetas o sobres para hacer referencia a un tema.

El motivo es que lo que autoriza el correo es el porte; en otras palabras: licencia al usuario a utilizar "el cajetín" con el folio asignado para el cliente (El cliente del Correo, el que imprime el sobre, un usuario común y corriente). Más el correo no tiene injerencia en lo que el usuario coloque en el sobre, la forma del sobre, la información de la tarjeta postal, etc).

Un caso distinto podría ser el sobre de franqueo pagado emitido por el correo, diseñado y autorizado por el correo y utilizado por él, en este caso lo consideraríamos "borderline".

Fuera de lo que imprima el correo, los sobres de porte pagado, no pueden ser empleados en una temática, pues las empresas que lo usan, son un ente más, como Tu o Yo y si nosotros hacemos un sobre y agregamos viñetas y/o decoraciones que encajen en un tema, no volvemos ese sobre una pieza postal-filatélica.

Volvemos a la pregunta ¿El materia puede ser incluido en una temática? si puede, pero no dará puntos si hacemos referencia a las ilustraciones privadas, el reglamento FIP y el método de calificación del jurado FIP no castigan por la inclusión de este material, ni pedirá la exclusión de estos de la colección (aclarado la mención de Estanislao, que hay colecciones con ese material en las competencias), pero no darán puntos y la meta de nosotros como filatelistas en las "LIGAS MAYORES" es acumular puntos ¿o no?

Para los principiantes es una alternativa, es cierto!!! pero orientado a la búsqueda de material apropiado para alcanzar las medallas deseadas.

Saludos a todos y un fuerte abrazo!!!

Paco Piniella dijo...

Estimado Mario:
No tengo muy claro si la ilustración del sobre o tarjeta Franqueo Pagado puede ser utilizado o no. Este argumento que usas invalidaría también los antiguos Franqueos Mecánicos de empresas o instituciones públicas o privadas que son las que deciden la ilustración del FM sin que el Correo lo autorizara o no.
No se, en cualquier caso, como dices, nadie va castigar estas piezas. Sobre la rareza evidentemente son piezas modernas, como los sellos recientes que salen o los matasellos de exposiciones y eventos filatélicos de los últimos años. Yo que no soy de blanco-negro sino de grises optaría por utilizarlo cuando sea una pieza que nos interesa en el desarrollo temático y de un episodio del que no tenemos otra pieza mejor.
Un ejemplo: imagínate un FP de una Cárcel donde estuvo preso un personaje del que hablamos y no hay ni sellos ni enteropostales de ese recinto penitenciario, pues será una pieza conveniente y útil para el desarrollo de nuestro tema.
Saludos a todxs

Anónimo dijo...

Buenos días,

Me parece muy interesante el debate abierto sobre la consideración que ha de darse a las ilustraciones que tienen los sobres de franqueo pagado en las colecciones temáticas, y sobre su valoración en general. Como dije en el artículo publicado, creo que SÍ deben tenerse en cuenta esas ilustraciones, porque no son un "pegote" que ha añadido ahí la empresa o entidad pública que envía el sobre, con fines decorativos o publicitarios, sino que se trata de una configuración del sobre o tarjeta, en formato, diseño y estética autorizados expresamente por Correos, para su publicidad o para identificar institucionalmente su CORREO OFICIAL. Siguiendo el argumento de que solo es postal el cajetín, y que sólo debe tenerse en cuenta el cajetín en una colección temática, no podría exponerse ninguna pieza entero postal en temáticas por razón de su ilustración mayor, sino sólo por la del timbre impreso. La polémica viene del concepto base: ¿nos encontramos ante piezas entero postales o no? Si tomamos por válidos los conceptos admitidos por un amplio consenso de filatelistas, y en esto me remito al recientemente aparecido "Diccionario Filatélico Ilustrado" de Correos y Fesofi, la respuesta es SÍ.
Me sigue llamando la atención el criterio de marginar las piezas de franqueo pagado consistente en que son algo "para principiantes" o de poco prestigio para conseguir puntos en exposiciones competitivas. Tal vez los "principiantes" son mucho más importantes de lo que nos pensamos. Si no queremos convertir la familia filatélica en una endogamia de cuatro que exponen y se puntúan a sí mismos, habría que tratar a los "principiantes" con menor rigor y mayor comprensión, sobre todo a los jóvenes. Por otra parte, aseverar sistemáticamente que las piezas de franqueo pagado son de escasa consideración para un jurado, es un claro signo de que el hipotético jurado (que tal jucio hace) necesita un curso de reciclaje en sus conocimientos filatélicos y postales, con todo el respeto sea dicho. La Filatelia real, del día a día, es la que es, y si no tiene ahora un reconocimiento, lo tendrá dentro de unos años, cuando las piezas que ahora tiramos a la basura sean rebuscadas en mercados y subastas. Como siempre, será puntuado lo raro de encontrar, y especialmente cuando hemos pagado por ello una cantidad infumable. Para entonces ya habrán otros nuevos signos de franqueo en uso diario cuya inclusión en una colección quede "para principiantes" o para personas con poco presupuesto para montar su colección. Un saludo.
Jesús González Herrera.

from-philately-to-froglately dijo...

Hola Jesús, muy interesantes los puntos de vista, me encanta la apertura y las posiciones aquí presentadas, yo soy un poco más como Paco que de igual modo cree que el panorama no es "blanco o negro" hay grises pero desafortunadamente por el momento el reglamento FIP si es "tajante" por lo que defenderé la postura del reglamento considerando que es en la que nos basamos todos independientemente de nuestras preferencias o criterios personales.

Responderé la pregunta que planteas: ¿nos encontramos ante piezas entero postales o no? la respuesta es para mi es muy clara NO son enteros postales. La pieza no es un Pre-franqueo o porte pagado, es un "Franqueo pagado".

Per-Franqueo o porte pagado - (técnicamente sinónimos) un sobre o tarjeta que el correo franqueo anticipadamente a su uso (Con un sello impreso en él), limitado al costo que se paga (envío nacional, internacional, local 20g, hasta 50g, etc).

El "franqueo pagado" es una evolución del "franqueo mecánico", en el cual se ha autorizado a la institución privada a enviar su correspondencia y pagará por el servicio (que antes se indicaba individualmente en el sobre con el franqueo pagado) y la autorización de este servicio es "el cajetín" anteriormente el "sello de franqueo mecánico" y si nos remitimos a esto, el franqueo mecánico es "VALIDO" para su uso, pero no la forma, tamaño, o ilustración del sobre o tarjeta en el que se aplicó el franqueo.

Respecto a lo que menciona Paco sobre si ..."empresas o instituciones públicas o privadas que son las que deciden la ilustración del FM sin que el Correo lo autorizara o no."... Según el conocimiento que tengo el diseño SI se autorizaba, existen unos recibos, de distintos servicios postales que mostraban el diseño autorizado y el costo que pagaba el usuario (la institución u organización privada o gubernamental) por su producción, en el se mostraba el diseño regularmente con un porte de "000" y posterior a la fecha que se autorizaba se encuentran los usos en los sobres, por tal razón si son autorizados los franqueo mecánicos como piezas oficiales, porque las autorizaba, reproducía y se ejecutaba bajo autorización del correo. Prepararé un artículo con estas piezas para sustentar lo que menciono.

Por otra parte, no marginado su uso, y no existe nadie más importante que "el filatelista principiante" pues son el futuro de la filatelia, pero siempre he considerado una cosa, la responsabilidad de que esos filatelistas de nuevo origen lleven a la máxima expresión sus planteamientos de la filatelia (temática, clásica, tradicional, enteros postales), son de los filatelistas experimentados, esa responsabilidad implica que debemos reforzar las bases a los que inician.

Es cierto lo que mencionas sobre la importancia de un curso de reciclaje en los "Jurados" pero le apostaría más a iniciar "cuestionando esos conocimientos", he vivido la experiencia de estar frente a jueces de amplio conocimiento filatélico y en otros casos lo contrario: un deficiente conocimiento en el área.

La limitante para el desarrollo de nuevos filatelistas no está en los jurados esta en los "dealer" que manejan precios que en ocasiones los filatelistas "experimentados" no pueden pagar; y que el acaparador de piezas filatélicas es el que crea el efecto de ..."una endogamia de cuatro que exponen y se puntúan a sí mismos"... en ocasiones no tuvieron el "gran" conocimiento requerido, pero si el "gran" bolsillo que soporto esos gastos.

Creo en el "equilibrio" y considero que pueden usarse pero con reserva, justificación y conocimiento de causa.

Saludos a todos, y continuemos con este intercambio de opiniones que permite la retroalimentación y el crecimiento de cada uno de nosotros.

Paco Piniella dijo...

¿Alguien aclarará alguna vez si estos FP son EP? porque parece que hay opiniones divergentes y ¿qué dice la Comisión FIP de Temática? sería mejor que se aclarara todo esto ¿o seguimos con la indefinición de este material?

Evaristo Alfaro Gómez dijo...

Hola:

Muy interesante este artículo y que suscita diversas controversias y opiniones, como se puede ver.

Por lo que respecta a la opinión de la Comisión de Temática de la FIP, considero que lo más correcto sería que la Comisión de Temática de la FESOFI les formulase la pregunta, a ver lo que dicen.

O, incluso, que opine la Comisión de Enteros Postales, que también existe.

Por lo que respecta a la catalogación, aún entendiendo que se pueda referir a los distintos modos e ilustraciones de estos franqueos pagados, no está de más recordar que, dentro del foro “Ágora de Filatelia” hay un numeroso grupo de filatelista amantes de la filatelia en general que llevamos mucho tiempo dando a conocer este tipo de franqueo e intentando su catalogación.

Y luego, en “San Filatelio” se intenta recoger, a modo de catálogo, las marcas que se van conociendo.

En este sentido, recomiendo la visita a estos enlaces:

• Segundo hilo genérico sobre los franqueos pagados: https://www.agoradefilatelia.org/viewtopic.php?f=15&t=2574
• Primer hilo genérico sobre los franqueos pagados: https://www.agoradefilatelia.org/viewtopic.php?f=15&t=2363
• Hilos sobre los franqueos pagados ilustrados con foto: https://www.agoradefilatelia.org/viewtopic.php?f=15&t=8308
• Hilo sobre los franqueos concertados: https://www.agoradefilatelia.org/viewtopic.php?f=15&t=2786

• Intento de catálogo sobre los franqueos pagados: http://sanfilatelio.afinet.eu/biblioteca/fpagados/index.htm
• Intento de catálogo sobre los franqueos concertados: http://sanfilatelio.afinet.eu/biblioteca/fconcertado/index.htm

Saludos.