Matasellos turísticos españoles: una experiencia pintoresca para un cubano

Artículo de ©Raudel Busto Galup
Hoy quisiera alejarme un poco de los artículos técnicos que ayudan al desarrollo de nuestras colecciones temáticas y compartir con los amigos de La Lupa una experiencia personal que para mí ha resultado muy interesante. Desde que conocí de la existencia de los matasellos turísticos de España por parte del amigo Francisco Morro me entusiasmé a coleccionarlos, por lo emocionante de preparar los sobres para luego recibirlos y por los interesantes y temáticos motivos que aparecen reflejados en estos matasellos, que no solo sirven para documentar la historia de la madre patria, sino también para enriquecer nuestras colecciones temáticas. Al vivir en Cuba tuve dos problemáticas, la primera es que me resultaba un poco difícil obtener los sellos para franquear las cartas pues normalmente aparecen en series completas y resultaba un crimen descompletarlas para obtener los matasellos (aunque poco a poco fui adquiriendo ejemplares sueltos gracias a los amigos), y la segunda es que el coste del franqueo a Cuba era casi el triple que dentro de España, así que he ido preparando los sobres y en el destinatario he puesto la dirección de un querido amigo de Elche (Alicante) que se encarga de enviarme los sobres cuando tiene una cantidad considerable. Como recomendó el amigo Morro he remitido los sobres desde Cuba a las diferentes administraciones postales de España con una carta solicitando gentilmente la aplicación del cancelador, estas solicitudes han sido atendidas diligentemente por las autoridades postales competentes y poco a poco mi colección ha ido aumentando. A principios de este 2018, específicamente el 25 de enero, fue procesada mi solicitud para la aplicación del matasellos turístico de Iruña (Pamplona) en uno de mis sobres. Poco tiempo después el sobre arribó a manos de mi amigo quien me escribía para notificarme que había recibido el sobre en cuestión pero que lamentablemente el matasellos había sido estampado defectuosamente.
el matasellos defectuoso
Puede verse que el matasellos fue estampado en un segundo momento para intentar “salvar” el sobre, y a pesar de que esta segunda estampación fue buena, pues el daño ya estaba hecho y el sobre se había estropeado desde todo punto de vista coleccionable. Lo lamenté profundamente y me resigné a tener que preparar otro sobre si quería tener un ejemplar en buenas condiciones Sin embargo, pocos días después recibí una alegría enorme, un gesto muy sencillo me alegró el día. Pues nada, evidentemente el empleado de correos que mataselló mi sobre de forma deficiente se quedó con “cargo de consciencia” y pagó de su bolsillo un sello con tarifa C (válido para el envío de cartas normalizadas a Cuba) y me hizo llegar un sobre con el matasellos perfectamente estampado. Véase que las fechas de imposición de ambos sobres coinciden.
La verdad es que debí haber escrito sobre esto en su momento, en realidad no sé por qué no lo hice, este empleado de correos merece esta crónica, quizás no la lea nunca, pero se la merece. ¿Cuántos empleados de correos quedan así?... desde luego que muy pocos... y no solo en correos sino en la vida a nivel general; vivimos tan de prisa que no nos detenemos a pensar en las cosas triviales, las cosas pequeñas, las de menor importancia, las hacemos sin mucha atención pues necesitamos enfocarnos en vivir esta vida tan difícil y agitada. Sin embargo, siempre es un placer encontrarse con aquellos que se detienen en los más mínimos detalles... vaya para este empleado anónimo mi mayor reconocimiento.

1 comentario:

Marcela Diaz Cabal dijo...

¡Qué artículo más lindo, Raudel! ¡Honrar, honra! Sí, las personas anónimas que tienen un gesto amable, de empatía y nos hacen la vida un poquitín más feliz merecen nuestro reconocimiento y gratitud. Yo espero que ese empleado de Correos algún dīa te lea y sepa que su gentileza tuvo repercusiones positivas en ti y en otros como yo que también lo aplaudimos. Las pequeñas dichas...